Las
sesiones
Requisitos
Vacuna
antitetánica
Indicación Médica
Carta
notarial de Descargo
Colaboración por sesión
Materiales
Para
las sesiones, a veces utilizamos material adaptado como:
-
Riendas separadas, estas riendas permiten al jinete disociar sus dos manos,
también son utilizadas cuando el paciente tiene movimientos involuntarios o
dificultad para coger riendas normales.
-
Montura adaptada que ayuda al niño a sentarse con una buena posición.
- Manta
adaptada con un cinchón de volteo: utilizado mayormente cuando la terapeuta sube
con el niño al caballo. La presencia de los arcos permite al jinete agarrarse y
tener un mejor equilibrio. Esta manta permite también sentir más los movimientos
del dorso del caballo.
Además
de materiales clásicos como:
- Casco
-
Escobilla
-
Rasqueta

¿Cómo
se realiza una sesión?
Las
sesiones con los niños discapacitados
Las sesiones se dan lugar con un caballo en el Club Hípico Los
Criollos. Los niños presentan diferentes tipos de discapacidad: motora, mental,
sensorial, etc. A cada niño se le realiza una evaluación fisioterapéutica y/o
psicomotriz para conocer sus capacidades y dificultades y realizar un plan
terapéutico individual. Después de un informe médico, las sesiones pueden
comenzar. Al término de cada sesión, registramos lo que hemos realizado durante
la misma: las reacciones del niño, etc.
Durante el trabajo sobre el caballo se da mucha importancia a la
seguridad, por eso, una persona está a la cabeza del caballo para dirigirlo, y
una persona a cada lado del niño.
Las
sesiones en caballo

Con cada niño, la sesión dura 45 minutos. Empieza con la
limpieza del caballo, momento muy importante para los niños porque es un primer
contacto con el animal que les puede causar miedo. Saludarlo, acariciarlo,
peinarlo, cuidarlo, permite un acercamiento mutuo importante. Por otra parte, a
nivel motor, el niño debe hacer algunos círculos con la rasqueta y peinar en el
sentido del pelo con la escobilla, dos movimientos que resultan importantes
según la discapacidad.
Después de la limpieza, el niño monta. Por seguridad: una persona en la cabeza
del caballo y una persona de cada lado del niño. Cuando no hayan suficientes
personas, pedimos el apoyo a los padres. Esta es la manera de implicarlos en las
sesiones y es beneficioso tanto para ellos como para el niño. Generalmente se
empieza dando una vuelta al paso, con el objeto de que el niño se acostumbre.
Después, empiezan los ejercicios, según el plan terapéutico del niño. Cuando es
necesario, una persona sube con el niño, por ejemplo cuando queremos trabajar
los miembros inferiores poniendo al niño de pie, la persona de atrás da más
estabilidad al niño. También puede ser indispensable cuando el niño está muy
asustado al inicio de las sesiones. Saber que un adulto esta detrás de él le da
más confianza!!! Con los niños de menos edad o con mucha discapacidad, es
interesante también subir con ellos. Así, se pueden ejecutar diferentes tipos de
ejercicios a veces difíciles de realizar en el suelo.
Al final de la sesión, el niño agradece al caballo otorgándole
cariño y una golosina que se llama zanahoria.
Un trabajo sobre si mismo, revelando nuestras aptitudes
Estas sesiones son muy útiles para estos niños y jóvenes a
diferentes niveles.
Primeramente, el caballo se revela como un excelente mediador
permitiendo muy buenas mejoras en diferentes dominios psicomotores como
el equilibrio, la praxis, la coordinación, la disociación, el ritmo, el espacio,
el tono y la respiración. Al contacto con el caballo, el joven empieza a
interactuar con el caballo, esto tendrá como consecuencia positiva un
desarrollo de la relación con el otro, la socialización, la
atención y la concentración ligadas a la comunicación corporal que se
pone entre el joven y el caballo.
Por otra parte, dos nociones fundamentales son abordadas: la
valorización de sí mismo y el control de sí mismo.
Estas dos nociones son importantes para ser uno mismo y tener una imagen
positiva de sí. En efecto, imponerse como "sujeto" frente al prójimo, guiar al
final su realización, implica poder confrontarse con los demás y a la realidad.
Esto supone una cierta integridad adquirida, una cierta coherencia
experimentada, permitiendo aguantar sin amenaza excesiva, al riesgo, al fracaso
o a la contradicción, permitiendo en una palabra "ser osado".
El caballo, como objeto de cuidado, puede servir al joven para revelar sus
aptitudes. El joven, sintiéndose útil al lado del animal, va desarrollar una
confianza en sí, así como una estima de sí mismo. Se va percibir como digno de
interés y de respeto por parte de los demás.
Poder actuar, tomar decisiones, existir, implica un cierto control de sí mismo.
Eso es muy importante en la terapia con los caballos. Los jóvenes saben que si
quieren ser amos del caballo cuando están montando, tienen que tratarlo con
respeto y rectitud.
Las sesiones con los adolescentes de la Casa Hogar Niño Jesús en
la Caballería
La sesión empieza desde la llegada a la caballería.
La caballería es el lugar donde está instalada la Policía
Montada del Perú: La Policía Nacional del Perú (PNP). Los policías nos permiten
utilizar los caballos para las sesiones de equino terapia. Podemos montar dos
caballos, los más mansos.
La sesión demora aproximadamente una hora y media con dos o tres
chicos. El paciente tiene que aprender a ser autónomo y tomar decisiones desde
su llegada. Escoge el caballo, puede escoger también no montar, puede influir en
el desarrollo de la sesión expresando lo que se quiere hacer. Durante las
sesiones con los adolescentes, este primer acercamiento es a menudo determinante
para la continuación de la sesión.

Claire-Marine ha formado cuatro grupos diferentes. La selección
de los grupos no se hace por casualidad. La sesión es grupal y como en todo
equipo, hay que considerar los caracteres de cada uno para que el clima sea el
más propicio para el desarrollo de la sesión reforzando concentración,
motivación y voluntad de que cada uno lo haga bien.
Las sesiones empiezan con el cuidado de los caballos, la
limpieza. Primer momento esencial en cual el joven conoce solo a su caballo y
aprende a cuidarlo. Aún si ellos necesitan a veces ayuda o atención para hacer
bien y conscientemente la limpieza, es importante dejarlos solos. Habiendo sido
muy seguida la falta de atención durante su infancia, los cuidados y la atención
que dan a su caballo es importante desde el punto de vista psicológico.
Después de la limpieza, los jóvenes tornean su caballo a la
cinta de tornear, al paso, al trote y al galope para calentarlo. Después del
acercamiento corporal, los jóvenes aprenden a comunicarse con el caballo, por la
voz, por los gestos y pueden así probar las reacciones de los caballos. Aprenden
a coordinar sus movimientos sin gestos bruscos, sin agresividad y a dar impulso
al caballo con la voz y la utilización de la fusta. De nuevo, aprenden a tomar
iniciativas y a ser amos de la situación, por cambios de velocidad, de sentido
etc… Si los caballos están demasiado excitados, Claire-Marine u otra persona
toma el relevo con el joven atrás con el objetivo que ese ejercicio ponga al
joven y al caballo en confianza.
Luego, los jóvenes montan a caballo y empiezan la sesión con
ejercicios de calentamiento. Ejercicios como hacer grandes círculos con el brazo
derecho, después, el izquierdo; igual con el tobillo; tocar la oreja derecha de
su caballo; tocar la grupa lo mas lejos posible, etc.
Todos esos ejercicios tienen como objetivo desde luego el calentamiento
muscular, pero también el trabajo de la lateralidad en sí mismo, en otra
persona, el trabajo del esquema corporal. Los jóvenes encuentran su equilibrio
en su nuevo entorno espacial.
Los ejercicios propuestos varían según los pacientes y las
sesiones. Recorridos con barras, con conos, con cambios de velocidad, les
permiten aprender a dirigir el caballo haciendo trabajar la coordinación de sus
movimientos, la precisión de sus gestos y su concentración. Otros ejercicios
como caminar al paso haciendo movimientos, trotar sentado, trotar levantado sin
estribos, les harán aprender el ritmo del caballo, trabajar su equilibrio y
tendrán como reto vencer su angustia. Los ejercicios son realizados a menudo en
grupo a fin de que los jóvenes tomen conciencia de todos los parámetros
guardando distancias entre ellos, dirigiendo su caballo sin molestar a los
demás. Estos ejercicios refuerzan la comunicación y la relación con el
otro, dos nociones importantes porque, por pérdida de confianza en si mismo,
ansiedad u otra razón, estos niños tienen tendencia a encerrarse y a vivir en un
cascarón. El caballo es un excelente mediador para enseñarles a comunicarse
primero con el terapeuta y luego con su prójimo.
La sesión termina con un tiempo de descanso para el caballo
haciéndolo caminar tranquilamente a fin de que se relaje, y luego se continúa
con la limpieza.
La
seguridad en la sesión de hipoterapia
Durante las sesiones de
hipoterapia una persona dirige el caballo a la cabeza y dos personas una a cada
lado del niño. Cuando no haya suficientes personas, pedimos el apoyo a los
padres. Esta es la manera de implicarlos en las sesiones y es beneficioso tanto
para ellos como para el niño.
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