FECHA: 31/07/2010   Idioma:

 

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Las sesiones

 Requisitos

Vacuna antitetánica

Indicación Médica

Carta notarial de Descargo

Colaboración por sesión

 

Materiales

 Para las sesiones, a veces utilizamos material adaptado como:

- Riendas separadas, estas riendas permiten al jinete disociar sus dos manos, también son utilizadas cuando el paciente tiene movimientos involuntarios o dificultad para coger riendas normales.

- Montura adaptada que ayuda al niño a sentarse con una buena posición.

- Manta adaptada con un cinchón de volteo: utilizado mayormente cuando la terapeuta sube con el niño al caballo. La presencia de los arcos permite al jinete agarrarse y tener un mejor equilibrio. Esta manta permite también sentir más los movimientos del dorso del caballo.

Además de materiales clásicos como:

- Casco

- Escobilla

- Rasqueta

 

 

¿Cómo se realiza una sesión?

 Las sesiones con los niños discapacitados

Las sesiones se dan lugar con un caballo en el Club Hípico Los Criollos. Los niños presentan diferentes tipos de discapacidad: motora, mental, sensorial, etc. A cada niño se le realiza una evaluación fisioterapéutica y/o psicomotriz para conocer sus capacidades y dificultades y realizar un plan terapéutico individual. Después de un informe médico, las sesiones pueden comenzar. Al término de cada sesión, registramos lo que hemos realizado durante la misma: las reacciones del niño, etc.

Durante el trabajo sobre el caballo se da mucha importancia a la seguridad, por eso, una persona está a la cabeza del caballo para dirigirlo, y una persona a cada lado del niño.

 

Las sesiones en caballo

 

Con cada niño, la sesión dura 45 minutos. Empieza con la limpieza del caballo, momento muy importante para los niños porque es un primer contacto con el animal que les puede causar miedo. Saludarlo, acariciarlo, peinarlo, cuidarlo, permite un acercamiento mutuo importante. Por otra parte, a nivel motor, el niño debe hacer algunos círculos con la rasqueta y peinar en el sentido del pelo con la escobilla, dos movimientos que resultan importantes según la discapacidad.
Después de la limpieza, el niño monta. Por seguridad: una persona en la cabeza del caballo y una persona de cada lado del niño. Cuando no hayan suficientes personas, pedimos el apoyo a los padres. Esta es la manera de implicarlos en las sesiones y es beneficioso tanto para ellos como para el niño. Generalmente se empieza dando una vuelta al paso, con el objeto de que el niño se acostumbre. Después, empiezan los ejercicios, según el plan terapéutico del niño. Cuando es necesario, una persona sube con el niño, por ejemplo cuando queremos trabajar los miembros inferiores poniendo al niño de pie, la persona de atrás da más estabilidad al niño. También puede ser indispensable cuando el niño está muy asustado al inicio de las sesiones. Saber que un adulto esta detrás de él le da más confianza!!! Con los niños de menos edad o con mucha discapacidad, es interesante también subir con ellos. Así, se pueden ejecutar diferentes tipos de ejercicios a veces difíciles de realizar en el suelo.

 

Al final de la sesión, el niño agradece al caballo otorgándole cariño y una golosina que se llama zanahoria.

 

Un trabajo sobre si mismo, revelando nuestras aptitudes 

Estas sesiones son muy útiles para estos niños y jóvenes a diferentes niveles.

Primeramente, el caballo se revela como un excelente mediador permitiendo muy buenas mejoras en diferentes dominios psicomotores como el equilibrio, la praxis, la coordinación, la disociación, el ritmo, el espacio, el tono y la respiración. Al contacto con el caballo, el joven empieza a interactuar con el caballo, esto tendrá como consecuencia positiva un desarrollo de la relación con el otro, la socialización, la atención y la concentración ligadas a la comunicación corporal que se pone entre el joven y el caballo.

Por otra parte, dos nociones fundamentales son abordadas: la valorización de sí mismo y el control de sí mismo.
Estas dos nociones son importantes para ser uno mismo y tener una imagen positiva de sí. En efecto, imponerse como "sujeto" frente al prójimo, guiar al final su realización, implica poder confrontarse con los demás y a la realidad. Esto supone una cierta integridad adquirida, una cierta coherencia experimentada, permitiendo aguantar sin amenaza excesiva, al riesgo, al fracaso o a la contradicción, permitiendo en una palabra "ser osado".
El caballo, como objeto de cuidado, puede servir al joven para revelar sus aptitudes. El joven, sintiéndose útil al lado del animal, va desarrollar una confianza en sí, así como una estima de sí mismo. Se va percibir como digno de interés y de respeto por parte de los demás.
Poder actuar, tomar decisiones, existir, implica un cierto control de sí mismo. Eso es muy importante en la terapia con los caballos. Los jóvenes saben que si quieren ser amos del caballo cuando están montando, tienen que tratarlo con respeto y rectitud.

Las sesiones con los adolescentes de la Casa Hogar Niño Jesús en la Caballería

La sesión empieza desde la llegada a la caballería.

La caballería es el lugar donde está instalada la Policía Montada del Perú: La Policía Nacional del Perú (PNP). Los policías nos permiten utilizar los caballos para las sesiones de equino terapia. Podemos montar dos caballos, los más mansos.

La sesión demora aproximadamente una hora y media con dos o tres chicos. El paciente tiene que aprender a ser autónomo y tomar decisiones desde su llegada. Escoge el caballo, puede escoger también no montar, puede influir en el desarrollo de la sesión expresando lo que se quiere hacer. Durante las sesiones con los adolescentes, este primer acercamiento es a menudo determinante para la continuación de la sesión.

 

Claire-Marine ha formado cuatro grupos diferentes. La selección de los grupos no se hace por casualidad. La sesión es grupal y como en todo equipo, hay que considerar los caracteres de cada uno para que el clima sea el más propicio para el desarrollo de la sesión reforzando concentración, motivación y voluntad de que cada uno lo haga bien.

Las sesiones empiezan con el cuidado de los caballos, la limpieza. Primer momento esencial en cual el joven conoce solo a su caballo y aprende a cuidarlo. Aún si ellos necesitan a veces ayuda o atención para hacer bien y conscientemente la limpieza, es importante dejarlos solos. Habiendo sido muy seguida la falta de atención durante su infancia, los cuidados y la atención que dan a su caballo es importante desde el punto de vista psicológico.

Después de la limpieza, los jóvenes tornean su caballo a la cinta de tornear, al paso, al trote y al galope para calentarlo. Después del acercamiento corporal, los jóvenes aprenden a comunicarse con el caballo, por la voz, por los gestos y pueden así probar las reacciones de los caballos. Aprenden a coordinar sus movimientos sin gestos bruscos, sin agresividad y a dar impulso al caballo con la voz y la utilización de la fusta. De nuevo, aprenden a tomar iniciativas y a ser amos de la situación, por cambios de velocidad, de sentido etc… Si los caballos están demasiado excitados, Claire-Marine u otra persona toma el relevo con el joven atrás con el objetivo que ese ejercicio ponga al joven y al caballo en confianza.

Luego, los jóvenes montan a caballo y empiezan la sesión con ejercicios de calentamiento. Ejercicios como hacer grandes círculos con el brazo derecho, después, el izquierdo; igual con el tobillo; tocar la oreja derecha de su caballo; tocar la grupa lo mas lejos posible, etc.

 

Todos esos ejercicios tienen como objetivo desde luego el calentamiento muscular, pero también el trabajo de la lateralidad en sí mismo, en otra persona, el trabajo del esquema corporal. Los jóvenes encuentran su equilibrio en su nuevo entorno espacial.

Los ejercicios propuestos varían según los pacientes y las sesiones. Recorridos con barras, con conos, con cambios de velocidad, les permiten aprender a dirigir el caballo haciendo trabajar la coordinación de sus movimientos, la precisión de sus gestos y su concentración. Otros ejercicios como caminar al paso haciendo movimientos, trotar sentado, trotar levantado sin estribos, les harán aprender el ritmo del caballo, trabajar su equilibrio y tendrán como reto vencer su angustia. Los ejercicios son realizados a menudo en grupo a fin de que los jóvenes tomen conciencia de todos los parámetros guardando distancias entre ellos, dirigiendo su caballo sin molestar a los demás. Estos ejercicios refuerzan la comunicación y la relación con el otro, dos nociones importantes porque, por pérdida de confianza en si mismo, ansiedad u otra razón, estos niños tienen tendencia a encerrarse y a vivir en un cascarón. El caballo es un excelente mediador para enseñarles a comunicarse primero con el terapeuta y luego con su prójimo.

La sesión termina con un tiempo de descanso para el caballo haciéndolo caminar tranquilamente a fin de que se relaje, y luego se continúa con la limpieza.

La seguridad en la sesión de hipoterapia

Durante las sesiones de hipoterapia una persona dirige el caballo a la cabeza y dos personas una a cada lado del niño. Cuando no haya suficientes personas, pedimos el apoyo a los padres. Esta es la manera de implicarlos en las sesiones y es beneficioso tanto para ellos como para el niño.

 

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